HAcer sueños la realidad

Siempre hablo de lo que hace la hipnosis por la gente, convierte experiencias reales en sueños, y a veces lo sueños en realidades. Ya van casi diez años hipnotizando a los amiguetes del café Barroco, miles de hipnotizados en más de setecientas funciones.

Conseguir que durante algunas horas lo que ves y sientes sea diferente a lo cotidiano, que lo imposible parezca real, y que aunque sepas que no es, lo disfrutes, esa es la hipnosis de Germán Rehermann.

La hipnosis es una disciplina hermana del cine. Aunque técnicamente es muy distinta, busca el mismo objetivo: suspender durante algún tiempo el juicio crítico y racional de la persona, a la vez que se le mandan varios mensajes para que le emocionen, le enriquezcan, le entretengan y le cambien.

Cuando ves una buena película te diviertes con imágenes de pequeñas o grandes farsas, que sabes que son inciertas. Sabes que es mentira pero sientes igual.

Nadie piensa que Robert Deniro haya muerto diecisiete veces, una pelicula es una mentira, pero que puede hacer que uno llore, remover las entrañas, hacer que uno sienta muchas cosas, la hipnosis funciona igual.

Cuando te hipnotizan tu cuerpo se relaja y se deja llevar, como en el cine.

Te cuentan cosas que son ciertas y cosas que no, y sin embargo tu inconsciente decide que es un buen plan dejarse llevar y actuar como si todo fuera verdad. Esto es muy importante, quien está en hipnosis no finge lo que hace, lo cree, lo siente así, le sale sin esforzarse. Igual que en el cine, el espectador que se echa para atrás cuando se oye un golpe en la puerta y entra el asesino, sabe que no hay ningún asesino a punto de salir de la pantalla, pero su inconsciente ha decidido dejarse llevar y así lo hace.

Cuando asistas a una sesión de hipnosis sea como público o participando en la hipnosis, sólo déjate llevar.