HIPNOTIZAR AL RELOJ BIOLÓGICO

Despierto siempre cinco minutos antes de que suene mi despertador, sea la hora que sea a la que me hubiera de despertar. Es un reloj interno que sabe qué debo hacer en cada momento y que detesta oír el despertador.

Todos tenemos ese reloj, aunque a cada uno le funciona a su manera, «importantemente» influenciado por los cuatro pilares vitales: sueño, sexo, ejercicio y alimentación. Aunque hay otros factores, son todos menos importantes que estos cuatro. Sí estos están equilibrados el reloj funciona en hora.
Desde luego el reloj no es más que una metáfora, pero es clara y eficaz. Muchas mujeres notan perfectamente en que fase de su ciclo menstrual se hallan, y mucha gente puede predecir con exactitud en que hora empezará a bostezar y querer dormir, o a que hora no puede más y tiene que comer. Ahí se ven claramente algunas funciones del reloj biológico, ese que te dice que tienes hambre a las once y cuarto, pase lo que pase, y por más que no tengas ni idea de que hora es, él sí lo sabe.
Bien, pues ese reloj es programable, no tan fácilmente como se programa un despertador japonés, pero casi. Basta con neutralizar las interferencias entre nuestros deseos y el resto del mundo. Fortalecer la imagen de los momentos en los que uno quiere hacer o sentir una u otra cosa concretas. Eso es muy parecido a poner varias alarmas a la vez. En relación a la comida, la hipnosis permite neutralizar fácilmente la ansiedad y las ideas obsesivas, así como los tiempos, los caprichos y la sensación de esfuerzo. Conceptos que debilitan la programación cerebral necesaria para comer de forma ordenada.
“Grabando” mediante ejercicios de visualización los conceptos deseados, de planificación alimentaria, pero también de estructura temporal de nuestra vida, conseguiremos cumplir con nuestro plan sin que suponga ningún esfuerzo.
Las dificultades para no picar entre horas, para comer cuando mejor le sienta al cuerpo o para descansar o activarse en los momentos adecuados, desaparece por completo cuando se aprende a hipnotizar al reloj biológico. Y un poco más adelante, cuando se tiene una «buena programación» del reloj, entonces se puede uno permitir el lujo de apagar ese reloj y mandar sobre los propios impulsos. No podemos decidir no comer nunca más, pero sí dejar que la sensación de hambre así como llega se vaya, sin darle más importancia. Y también es posible programarse de forma puntual para comer más o menos un día concreto o varios. Para ser libre completamente antes es necesario aprender a controlar los impulsos y miedos completamente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *